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Cuando la maternidad no se parece a lo que imaginabas: embarazo, posparto y salud emocional

Nadie te avisó de que la maternidad también podía traer miedo, ambivalencia o tristeza, junto a la ilusión que se supone que «toca» sentir. Si tu experiencia del embarazo o del posparto no se parece a la imagen que tenías en la cabeza, quiero decirte que no estás sola, y que lo que sientes tiene un lugar legítimo aquí.

La distancia entre lo que esperabas y lo que sientes

El embarazo y la maternidad están rodeados de un relato social muy idealizado: felicidad constante, conexión inmediata, instinto que lo resuelve todo. Cuando la realidad no encaja con ese relato —porque hay miedo, cansancio, dudas o tristeza—, es fácil sentir que algo va mal contigo. La mayoría de las veces, lo que ocurre es que la experiencia real de la maternidad es mucho más compleja que su versión idealizada.

Ambivalencia, tristeza y miedo también tienen lugar aquí

Sentir amor profundo por tu bebé y, al mismo tiempo, echar de menos tu vida anterior, sentirte desbordada o tener miedo no te convierte en una mala madre. La ambivalencia forma parte de muchísimos procesos de maternidad, aunque rara vez se hable de ella abiertamente. Poder nombrarla sin vergüenza es, muchas veces, el primer alivio real.

No estás fallando como madre

La exigencia de sentir siempre alegría, de saber instintivamente qué hacer o de disfrutar cada etapa, genera una presión enorme y silenciosa. Necesitar ayuda, sentirte perdida o no disfrutar de algunos momentos no es un indicador de que lo estés haciendo mal: es una señal de que estás atravesando uno de los procesos más intensos y transformadores de la vida, y que mereces acompañamiento en él.

Un espacio para nombrar lo que sientes

Este pequeño ejercicio te puede ayudar a empezar a poner en palabras tu experiencia:

  1. Escribe, sin filtro, tres cosas que sientes respecto a la maternidad ahora mismo, aunque te cueste admitirlas.
  2. Al lado de cada una, escribe si sientes que puedes compartirla con alguien, y con quién.
  3. Elige una persona (pareja, amiga, profesional) con quien dar el primer paso de compartir una de ellas esta semana.
  4. Recuerda: nombrar lo que sientes no te hace peor madre, te ayuda a sostenerte mejor.

Tu experiencia de la maternidad, con toda su complejidad, merece ser escuchada sin juicio. En A flor de ment acompañamos procesos de embarazo y posparto para que puedas atravesarlos sintiéndote comprendida, no evaluada.